La vulnerabilidad en Mayweather

Floyd Mayweather Jr  (Foto: Eric Jamison)

Por Tomás Hermán.

“Esto ya no me apasiona. Solo es trabajo.” (Floyd Mayweather Jr)

Esta es una de las declaraciones que el excelente púgil norteamericano realizó después de su combate de revancha con “Chino” Maidana al que venció por Decisión Unánime el pasado 13 de septiembre. Un hecho que podía haber marcado un antes y un después.

Desde que Serafin Todorov le privase del pase a la final en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96, Mayweather no ha conocido la derrota. Ya en su paso como profesional ninguno de sus 47 oponentes ha conseguido doblegarle. Rapidez, astucia, y una de las mejores defensas de todos los tiempos hacen de Floyd un tipo inalcanzable. Pero este último combate ha sido diferente y ha mostrado una debilidad importante: su motivación.

¿Se ha cansado Floyd de salir con el brazo en alto después de 18 años? ¿Cómo puede prepararse un púgil psicológicamente para no ser superado en ninguno de sus eventos? ¿Es suficiente la motivación económica para alguien con tanto poder adquisitivo? Todo el mundo sabe de la preparación exhaustiva de Floyd para cada una de sus contiendas, pero seguro que estas preguntas comienzan a asaltar a más de un aficionado. 

En la revancha con el Chino, Floyd demostró estar un paso más asequible. Asimiló buenos golpes y supo imponer su distancia. Aunque como resultado de la potencia del argentino, se le inflamó la nariz y el labio, algo inusual en él tras el sonido de la última campana. Sus palabras y su tono de voz fue más pausado que de costumbre, y manifestó su cansancio al expresarse. En efecto, había menos energía en Floyd.

Y es que, aunque el padre tiempo no perdona, la motivación es fundamental para continuar en el mundo de la competición. En este caso, Bernard Hopkins, quien es profesional desde 1988 habiendo realizado 65 pleitos desde entonces, ya tiene casi 50 años y se ha enfrentado a lo mejor de lo mejor. Incluso a estas alturas está luchando por la unificación. Increíble la juventud mental que posee este púgil. Realmente considera que todavía tiene más que ofrecer doblegando a más de un boxeador en ascenso.

Si es cierto que Floyd ha perdido la pasión por lo que hace, éste es un punto a favor para su próximo rival. Y aquí es donde su posible enfrentamiento con Manny Pacquiao toma mayor interés. Mucho se ha comentado sobre el estado del filipino tras el brutal nócaut sufrido a manos de Márquez. Francamente, ya no ha pisado el cuadrilátero de la misma forma, con esa agresividad que le caracterizaba y que planteaba al aficionado la posibilidad de acabar con el invicto de Floyd. Ahora la cautela domina su furia, y aunque sigue siendo devastador, quizás no sea tan letal como antaño. Este hándicap adquirido en última instancia ha sido el obstáculo más reciente para su enfrentamiento con la estrella de Detroit. Pero analizando el comportamiento del norteamericano en su último pleito, podría haberse nivelado tal contienda. 

Está claro que ninguno de los dos está en su mejor momento como hace unos tres o cuatro años. Pero si había una posibilidad para que el filipino intentase vencer a Floyd, ésta es ahora. Menor agresividad para Pacquiao y menor motivación para Mayweather darían como resultado un encuentro más interesante a día de hoy. Y aunque ambos están al final de su carrera, no cabe ninguna duda de que el evento seguiría siendo totalmente extraordinario.